Es una propuesta que busca reconectar al espectador con la esencia del bosque nativo serrano, creando un espacio donde la arquitectura, el arte y la sustentabilidad se encuentran. Un homenaje al crecimiento y la vida, que facilita el cuidado y mantenimiento de las especies vegetales.
El proyecto no solo exhibe vegetación en crecimiento, sino que también la protege y la respeta: cada especie que habita la torre podrá ser utilizada posteriormente para reforestación, integrando un ciclo sostenible y consciente. La humedad del ambiente se mantiene mediante riego por goteo y microaspersores, mientras telas tensadas filtran la luz del sol, generando sombras suaves y aromas que evocan la experiencia de habitar un bosque serrano.
Pensada con un enfoque de reutilización, la estructura de la torre podrá transformarse en viveros, sirviendo la producción local y ampliando su impacto más allá de la instalación misma. Para lograrlo, se trabajará junto a organizaciones locales fomentando un vínculo entre comunidad y naturaleza.
Se seleccionaron especies representativas del bosque serrano, buscando diversidad y autenticidad del ecosistema.
Asegurando tanto la estética como la funcionalidad y el cuidado de la flora.
Árboles y arbustos:
Mollebeber, Peje, Garabato, Tusca, Espinillo, Chañar, Moradillo, Piquillín, Loiza (cedrón del cerro), Guiliesi (barba de chivo).Enredaderas: Peine de mono, Sachahuasa, Aristología, Mandevillas.